Artesanía malgache en la cima del lujo mundial
En Madagascar, el oro verde no se encuentra en las minas, sino en las palmeras. La rafia, que representa el 90% de la producción mundial de la isla, es el hilo conductor del destino deEileen Akbaraly. A través de su marca Made for a Woman, ha conseguido romper el techo de cristal que a menudo confinaba los productos de rafia al estatus de souvenirs de vacaciones, y los ha elevado a la categoría de “statement pieces” en las boutiques de la Avenue Montaigne.
El nacimiento de una vocación
Eileen Akbaraly no llegó a la moda por casualidad, sino por convicción. Italoindia mestiza criada en Madagascar, se vio inmersa desde muy pequeña en un entorno en el que el espíritu emprendedor de su padre se cruzaba con el compromiso social de su madre.
Tras estudiar antropología y negocios de moda en Roma, Milán y París, fue un periodo de prácticas en alta costura en Bombay lo que despertó su interés.
“Me chocaba que estos magníficos productos, que costaban tanto, se fabricaran en condiciones tan horribles. Siempre supe que la misión de mi vida era unir estos dos mundos, el social y el empresarial”.
A los 25 años, regresó a Madagascar y fundó Made for a Woman con seis artesanas. Seis años después, son más de 1.000.
El efecto Chloé
En el lanzamiento, Eileen se topó con un prejuicio persistente: en el imaginario colectivo, un bolso de paja no podía ser un producto de lujo. Para reposicionar la marca, apostó por la innovación técnica y el vanguardismo.
El punto de inflexión llegó en 2019. Expresó su deseo de trabajar con una marca que compartiera sus valores éticos, y se le acercó Chloé (entonces en plena transición de su B Corp). Esta colaboración oficial actuó como un sello de credibilidad internacional.
Este reconocimiento le abrió las puertas de los mayores grupos: Fendi se dirigió a ella para el proyecto “Hand in Hand”, con el fin de crear una versión malgache del famoso bolso Baguette, y Bottega Veneta le confió el diseño de su modelo “Sardine”. Por primera vez, una empresa social africana ha visto su nombre aparecer junto a los gigantes mundiales del lujo en sus comunicaciones oficiales.
Un modelo de empresa social
Para Eileen Akbaraly, el término “empresa social” no debería ser la excepción, sino la norma. En Made for a Woman, el beneficio es una herramienta al servicio del impacto. El taller, ubicado en un antiguo almacén de jabón en Tananarive, está concebido como una auténtica comunidad.
La empresa da prioridad a la contratación de mujeres en situación muy vulnerable: madres solteras, mujeres maltratadas, personas con discapacidad o antiguas trabajadoras del sexo. El apoyo prestado va mucho más allá de la remuneración:
- Servicios sociales: psicólogos y trabajadores sociales a tiempo completo.
- Educación: Dos guarderías in situ y planes para una escuela primaria.
- Bienestar: un centro de salud y programas de tutoría.
“Lo que hacemos no debe considerarse magia. Devolver la dignidad a personas que la han perdido es simplemente lo que todas las empresas deberían hacer.”
Hacia una moda consciente
Hoy, Eileen Akbaraly viaja de Boston (Harvard) a Londres para llevar este mensaje: el lujo del mañana es trazable y transparente. Actualmente trabaja en la internalización de su cadena de suministro, integrando tecnologías como blockchain e IA para garantizar una trazabilidad total, desde el bosque de rafia hasta el cliente final.
Made for a Woman también se está embarcando en un cambio estratégico de marca. La marca está diversificando su oferta hacia el prêt-à-porter y el diseño de interiores, al tiempo que refuerza su canal de venta directa (B2C) para crear un vínculo aún más íntimo entre el artesano y el consumidor.
Al demostrar que es posible ser un negocio rentable y al mismo tiempo situar a las personas en la cúspide de la pirámide, Eileen Akbaraly no se limita a vender bolsos; está trazando una nueva era para la moda africana: una era de soberanía, orgullo y conciencia.
Acerca de Eileen Akbaraly Fundadora y Directora General de Made for a Woman, es licenciada por el Istituto Marangoni y ha ganado varios premios internacionales por su compromiso con el desarrollo sostenible y el emprendimiento social.
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